lunes, 11 de octubre de 2010

Sobretierra

Esta es una historia, de dos amigos, que siendo amigos no parecían serlo tanto. Uno buscaba la riqueza; el otro el bienestar. Ambos comparían su gusto por lo sacro, lo culto, lo oculto y lo pagano, pero cada uno tenía su propio camino de llegar al fin. Y sin embargo eran amigos, de esos que hay pocos, y de los que no debieran haber más. Debes pensar cuánta confianza y cuántas promesas hay en un pacto; y como la amistad es un pacto mayor. Quién sabe si tratando con Dios o el Demonio, una flor se transforma en jardín y si dos plantas pueden crecer juntas sin comerse una a la otra.

Sucedió poco después de que el primero dejase al segundo. Hay que ser figurativos en ese aspecto y ciertamente dejar no es la palabra más pulcra, pero si deja claro que en un momento u otro, sus caminos se separaron como quien quiebra una vara en dos. Precisamente como una vara quebrada no crece, salvo de milagro; como que dos caminos significaban dos universos.

¿Y si no estuvieras tú, en mi universo, todo seguiría igual? - se cuestionó el primero. Eso es lo que debieras comprobar, si lo deseas... si así lo quieres... si te hace feliz - dijo el segundo. Y no era por caridad, ni por egoísmo, ni por imagen, ni por ambición... ni por filantropía, ni por buenas maneras, ni por odio... ni siquiera por amistad. Es que un jarrón con agujeros más vale que gotee de una vez a que oculte sus forados como si fueran llagas sarnosas. Así mismo, no vale la pena dejar que un cancro se mantenga corroyendo y anulando tanto recuerdo, o tanta maroma en común que quién sabe quién la edificó en común.

Y si fueras Vaca, yo sería Goliat... ¿verdaderamente cuestionas mi naturaleza? ¿ Verdaderamente cuestionas la tuya? Es que de tanto roce, no nos dimos cuenta en cuanto el tornillo se rodó; cuando los engranes se salieron; y cuando la faramalla desmontó el espejismo que inventamos. Estamos sólos, cada uno en su propio mundo. Nos compenetramos como parte de nuestro egoísmo, para evitar sentirnos solos. Competimos para ponernos la pierna encima, y la pistola en la sien.

No basta con decirlo, ni basta con tomar la bandera de un concepto. Planta que no se riega, planta que se marchita. Animal que no se alimenta y que termina comiendo sus heces. ¿No lo notas, peque tú? Hace mucho que tú no eres tú, sino otro parecido, pero no igual. Podría ponerme nostálgico y pensar que me lo cambiaron, pero ¿puedo ser tan optimista?

Quizás importaría si cuestionara tus creencias y tus mitos, pero... si tan poco importo, tan poco importará. Da lo mismo que te vaya a mojar, cuando siempre puedes argüir una lluvia que haga mi trabajo. El cambio, el progreso... tantas cosas que dejan en el pasado lo que pudo ser tu futuro...

Y al final me cuestiono, ¿habré hecho bien? Siendo tu amigo, no importa que sea un estorbo, si me puedo convertir en la epopeya de que me has superado, y que te cargaste lo que sea que en algún momento pude significar. Pensemos que éste, es el progreso.