sábado, 7 de mayo de 2011

La flor en el camino


La flor en el camino crece, brota, se asoma tímidamente, mostrando su existencia, pero siendo obviada por los viajeros.

La flor en el camino tiene vivos colores, tiene un dulce aroma, y es tranquila, calma... es mecida por el viento y pareciera susurrar el nombre de tantos hombres y mujeres gentiles, en tanto existe y vive.

La flor en el camino espera, así como canta y susurra mientras mira pasar carretas, y mira pasar viajeros, y animales, y personas que pasan y pasan por el camino, y no se dan vuelta a mirar a la flor que los saluda.

La flor en el camino está sola. Existe para adornar el viaje, pero no existe en la mente de los viajeros. A su lado hay otras flores que no saludan, sino están estáticas, y no esperan respuesta sino permanecen en constante quietud.

Y tu, flor, ¿a quién esperas? ¿en qué piensas? ¿porqué sonríes, mientras miras los viajeros pasar? ¿En verdad esperas que algún día alguien se agache y te mire de frente, y vea tu existencia? Y si lo hace, ¿reconocerá tus colores, tu fragancia, tu quietud y tu calma? ¿Podrá ver tu envidia, tu odio, tu silencio y tu pena? ¿Serás feliz?

Un día de lluvia y noche, la flor en el camino fue cortada. En medio del barro, su tallo yacía aplastado por la rueda de una carreta. La flor en el camino exhalaba su último suspiro y pensó porqué pasó tanto tiempo esperando un saludo, cuando a su lado habían tantas otras flores estáticas que vivieron y murieron en su propia existencia. Siendo más flores del camino.

Un día, un viajero recordó que en su camino había visto una bella flor. Sin embargo, la flor jamás lo supo.