Como si de noche se diese la luz, preguntas tú, es fortuito el romper cadenas; salir del mundo; ¿volcarse en irrealidad? No es pecado fumar esta pipa, ni roncar en la tierra, ni vertir tu sapiencia en la imaginación. No es un crimen, buscar la nada donde no hay nada, y tomar el sino de la buena o mala ventura. Pero me pregunto, ¿Dónde van cuando se van? Y si llegan a buen puerto, ¿qué hay del anterior? Cadenas usadas, y gestos rotos; las cosas importantes se vuelven inoportunas, y las inoportunas en innecesarias.
¿Dónde vas cuando te vas? Escuchaba el relato es sólo un juego, nada es real... y sin embargo la irrealidad comió mi todo, y me dejó una sombra en tu lugar.
¿Y qué queda de cuando no hay nada más? la palabra ceniza es un algo demasiado ostentoso para describir la inexistencia y la magia del vacío.
Confianza, destino, amistad, olvido. ¿Se puede vivir sólo del recuerdo? Si tu te lo preguntas, yo me lo paso viendo.
sábado, 20 de noviembre de 2010
lunes, 11 de octubre de 2010
Sobretierra
Esta es una historia, de dos amigos, que siendo amigos no parecían serlo tanto. Uno buscaba la riqueza; el otro el bienestar. Ambos comparían su gusto por lo sacro, lo culto, lo oculto y lo pagano, pero cada uno tenía su propio camino de llegar al fin. Y sin embargo eran amigos, de esos que hay pocos, y de los que no debieran haber más. Debes pensar cuánta confianza y cuántas promesas hay en un pacto; y como la amistad es un pacto mayor. Quién sabe si tratando con Dios o el Demonio, una flor se transforma en jardín y si dos plantas pueden crecer juntas sin comerse una a la otra.
Sucedió poco después de que el primero dejase al segundo. Hay que ser figurativos en ese aspecto y ciertamente dejar no es la palabra más pulcra, pero si deja claro que en un momento u otro, sus caminos se separaron como quien quiebra una vara en dos. Precisamente como una vara quebrada no crece, salvo de milagro; como que dos caminos significaban dos universos.
¿Y si no estuvieras tú, en mi universo, todo seguiría igual? - se cuestionó el primero. Eso es lo que debieras comprobar, si lo deseas... si así lo quieres... si te hace feliz - dijo el segundo. Y no era por caridad, ni por egoísmo, ni por imagen, ni por ambición... ni por filantropía, ni por buenas maneras, ni por odio... ni siquiera por amistad. Es que un jarrón con agujeros más vale que gotee de una vez a que oculte sus forados como si fueran llagas sarnosas. Así mismo, no vale la pena dejar que un cancro se mantenga corroyendo y anulando tanto recuerdo, o tanta maroma en común que quién sabe quién la edificó en común.
Y si fueras Vaca, yo sería Goliat... ¿verdaderamente cuestionas mi naturaleza? ¿ Verdaderamente cuestionas la tuya? Es que de tanto roce, no nos dimos cuenta en cuanto el tornillo se rodó; cuando los engranes se salieron; y cuando la faramalla desmontó el espejismo que inventamos. Estamos sólos, cada uno en su propio mundo. Nos compenetramos como parte de nuestro egoísmo, para evitar sentirnos solos. Competimos para ponernos la pierna encima, y la pistola en la sien.
No basta con decirlo, ni basta con tomar la bandera de un concepto. Planta que no se riega, planta que se marchita. Animal que no se alimenta y que termina comiendo sus heces. ¿No lo notas, peque tú? Hace mucho que tú no eres tú, sino otro parecido, pero no igual. Podría ponerme nostálgico y pensar que me lo cambiaron, pero ¿puedo ser tan optimista?
Quizás importaría si cuestionara tus creencias y tus mitos, pero... si tan poco importo, tan poco importará. Da lo mismo que te vaya a mojar, cuando siempre puedes argüir una lluvia que haga mi trabajo. El cambio, el progreso... tantas cosas que dejan en el pasado lo que pudo ser tu futuro...
Y al final me cuestiono, ¿habré hecho bien? Siendo tu amigo, no importa que sea un estorbo, si me puedo convertir en la epopeya de que me has superado, y que te cargaste lo que sea que en algún momento pude significar. Pensemos que éste, es el progreso.
Sucedió poco después de que el primero dejase al segundo. Hay que ser figurativos en ese aspecto y ciertamente dejar no es la palabra más pulcra, pero si deja claro que en un momento u otro, sus caminos se separaron como quien quiebra una vara en dos. Precisamente como una vara quebrada no crece, salvo de milagro; como que dos caminos significaban dos universos.
¿Y si no estuvieras tú, en mi universo, todo seguiría igual? - se cuestionó el primero. Eso es lo que debieras comprobar, si lo deseas... si así lo quieres... si te hace feliz - dijo el segundo. Y no era por caridad, ni por egoísmo, ni por imagen, ni por ambición... ni por filantropía, ni por buenas maneras, ni por odio... ni siquiera por amistad. Es que un jarrón con agujeros más vale que gotee de una vez a que oculte sus forados como si fueran llagas sarnosas. Así mismo, no vale la pena dejar que un cancro se mantenga corroyendo y anulando tanto recuerdo, o tanta maroma en común que quién sabe quién la edificó en común.
Y si fueras Vaca, yo sería Goliat... ¿verdaderamente cuestionas mi naturaleza? ¿ Verdaderamente cuestionas la tuya? Es que de tanto roce, no nos dimos cuenta en cuanto el tornillo se rodó; cuando los engranes se salieron; y cuando la faramalla desmontó el espejismo que inventamos. Estamos sólos, cada uno en su propio mundo. Nos compenetramos como parte de nuestro egoísmo, para evitar sentirnos solos. Competimos para ponernos la pierna encima, y la pistola en la sien.
No basta con decirlo, ni basta con tomar la bandera de un concepto. Planta que no se riega, planta que se marchita. Animal que no se alimenta y que termina comiendo sus heces. ¿No lo notas, peque tú? Hace mucho que tú no eres tú, sino otro parecido, pero no igual. Podría ponerme nostálgico y pensar que me lo cambiaron, pero ¿puedo ser tan optimista?
Quizás importaría si cuestionara tus creencias y tus mitos, pero... si tan poco importo, tan poco importará. Da lo mismo que te vaya a mojar, cuando siempre puedes argüir una lluvia que haga mi trabajo. El cambio, el progreso... tantas cosas que dejan en el pasado lo que pudo ser tu futuro...
Y al final me cuestiono, ¿habré hecho bien? Siendo tu amigo, no importa que sea un estorbo, si me puedo convertir en la epopeya de que me has superado, y que te cargaste lo que sea que en algún momento pude significar. Pensemos que éste, es el progreso.
lunes, 13 de septiembre de 2010
La isla

Caminar solo, sólo puede ser superado por no ser nadie en este mundo; Existir sin que confirmen tu existencia es como divagar en medio de la nada, y de la obsolecencia inmediata; Sentir que quienes estaban a tu lado no eran más que fantasmas, un manjar podrido cubierto de moho, de hiel y de sangre regurgitada; Vaciar tus esperanzas en la soledad es como vestir un manto sepia en un daguerrotipo semidiluido.
Cuando caminas sólo, sin embargo, no hay desiluciones, no hay penas ni traiciones, caminas recto y te vuelves frío y amargo, mas no dependes de un sicario a tus espaldas. Cuando existes sin que nadie diga que lo haces, es beneficioso, puedes ser invisible, insonoro e inoloro, tus pisadas se las lleva el viento, pero tampoco es que haya a nadie que le importe. Cuando sientes que viviste rodeado de es espectros, simplemente piensas en tu esquizofrenia, miras el espejo y no ves nada más que tu opacidad, no mereces ni debes sentir miedo. Cuando vacías tus esperanzas en la soledad, consigues una compañera que no te traicionará, a menos que tu lo hagas primero.
Vivir, morir, dormir... alguna diferencia? Simplemente podemos disfrutar de un rápido olvido, sin que haya quienes olviden, qué olvidar, y cómo hacerlo. Un camino de carbón hirviendo deja de ser un obstáculo; a quién le importa?? eso es lo de menos, el camino sigue hacia ninguna parte, y no hay precipicio que importe.
Si eres vate, si eres alguacil, luchador, o carnicero; sólo nombres para cosas poco importantes; sólo gestos semánticos para cosas inexistentes; sólo una fuente de desperdicio verbal y heces cognitivas; badabim, badabum.
Y es bien dicho cuando te dicen que mejor no fiarse de nadie, a fin de cuentas, somos egoístas, traicioneros y mentirosos. Mejor no esperar nada de nadie y confiar en que tarde o temprano tendremos sorpresas; que el carbón hirviendo se convertirá en un lecho de flores o que el mar que rodea la isla es sólo, un verdadero amigo más a la espera de tu muerte.
Cuando caminas sólo, sin embargo, no hay desiluciones, no hay penas ni traiciones, caminas recto y te vuelves frío y amargo, mas no dependes de un sicario a tus espaldas. Cuando existes sin que nadie diga que lo haces, es beneficioso, puedes ser invisible, insonoro e inoloro, tus pisadas se las lleva el viento, pero tampoco es que haya a nadie que le importe. Cuando sientes que viviste rodeado de es espectros, simplemente piensas en tu esquizofrenia, miras el espejo y no ves nada más que tu opacidad, no mereces ni debes sentir miedo. Cuando vacías tus esperanzas en la soledad, consigues una compañera que no te traicionará, a menos que tu lo hagas primero.
Vivir, morir, dormir... alguna diferencia? Simplemente podemos disfrutar de un rápido olvido, sin que haya quienes olviden, qué olvidar, y cómo hacerlo. Un camino de carbón hirviendo deja de ser un obstáculo; a quién le importa?? eso es lo de menos, el camino sigue hacia ninguna parte, y no hay precipicio que importe.
Si eres vate, si eres alguacil, luchador, o carnicero; sólo nombres para cosas poco importantes; sólo gestos semánticos para cosas inexistentes; sólo una fuente de desperdicio verbal y heces cognitivas; badabim, badabum.
Y es bien dicho cuando te dicen que mejor no fiarse de nadie, a fin de cuentas, somos egoístas, traicioneros y mentirosos. Mejor no esperar nada de nadie y confiar en que tarde o temprano tendremos sorpresas; que el carbón hirviendo se convertirá en un lecho de flores o que el mar que rodea la isla es sólo, un verdadero amigo más a la espera de tu muerte.
martes, 4 de mayo de 2010
Me duele hablar contigo

Me duele hablar contigo, porque no es hablar de tí, ni de mi, sino más bien de otras personas que imaginamos en algún momento serían felices.
Me duele hablar contigo, porque no soy yo quien habla, sino una sombra que se mueve a regañadientes producto de la intensa borrasca, del frío, del malestar, de la modorra, del odio, del sueño... del dolor.
Cuando hablo contigo siento que retrocedo, porque veo mi piel lacerarse y te veo a tí enterrando agujas calientes en mi pescuezo, clavando una cuchilla caliente en mi costado, abriendo surcos en mi piel desnuda, cuando solo deseo el olvido.
Me harta hablar contigo, porque envidio tu suerte, porque envidio no haber estado ahi en el momento oportuno, ni nunca ser capaz de estar allí para tí, porque el vidrio no se rompe, porque las palabras se las lleva el viento, porque nadie puede esperar eternamente algo que quizás jamás se moverá.
Pero... necesito hablar contigo... no es algo a lo que pueda renunciar con tono huraño, con un insulto, con el olvido, el abandono. Es necesario, es imposible y es doloroso, pero jamás irrenunciable.
Y cuando hablo contigo siento como se me parte el alma, porque yo no soy feliz y tu si; porque a uno la suerte le fue dada y a otro privada; porque somos cara y cruz, y uno siempre estará a la sombra del otro... porque uno siempre será mirado por las estrellas y el otro deberá acarrear su insoportable y tedioso lamento hasta el fin de sus días.
Me duele hablar contigo, porque yo ahora soy juez y no parte; y sin embargo no aguanto el abandono, ni la soledad... soy un pobre tipo esperando un milagro que jamás llegará; mientras sus carnes se desmenuzan y su voz se quiebra; mientras sus huesos se parten, se trituran, se polvorizan, dejando sólo las ropas tiradas en donde debió estar.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)