
Mira como el quebranto de ayer te vuelve a quebrar - pensaba. Sube y baja como un ascensorista aburrido que mira los cables perderse en su horizonte de papel. Corre, vuela, no te pierdas por mí - pensaba- y ahora tengo los ojos limpiándose de adentro hacia afuera. Sueña, ríe, no te mueras en una vida conmigo - y sin embargo me dormía buscando el suave olor de tu cabello, el olor a felicidad, el sabor a vida, pero a esas vidas buenas que nunca existen para los hombres buenos, porque Dios es egoista con quien lo sigue y Mefistófeles se encarga de recoger día a día más personas en su senda.
Mira, recorre - pensaba - es la flor de la vida. Una vez marchita, no esperes que renazca, así que vive, no te canses, se feliz. El cinismo en las palabras, cuando dices blanco y no es blanco, sino del color del pús escurriendo de forma sanguinolenta por un mamotreto jamás leido, por ese espejo que está empañado de recuerdos mustíos y que tú te encargas de empañar aún más con el asqueroso sabor de la hiel de la nostalgia.
Quien será - pensaba. Dónde estará - soñaba. Que decir - fingía. Cuándo será - dormía. No te fijes en nimiedades, hermano . No te fijes en nimiedades colibrí. No te fijes en baladíes, mariposa. Son sonetos en lontananza los que te recuerdan de forma opalina y sepia. Son tristes canciones invertidas que suenan como marcha fúnebre y canción de cumpleaños, todo junto, revuelto, nebuloso, doncellezco, perdido en la modorra de existir.
Recuerdo cuando bailabas como bailarina. Y también recuerdo cuando amabas como amante y soñabas como soñadora. Cuando perseguías como represora y cuando pululabas de boca en boca como una golfa. Y pensar que estas pamplinas solo son de aquel que cela y se la guarda. De ese que ama y odia, y ama de nuevo. ¿Acaso te ríes, princesa azul? Mirate bien de que no se te escape la vida en un suspiro.
¿Qué pasa? ¿Transformaste lágrimas en vino? Odio decirlo, pero el vino no sabe a salado, no sabe a beso ni a abrazo, ni sabe a los recuerdos opalinos y sepia. No sabe a sueño, ni a nimiedad. El vino no vino, sino que se fue. ¿Puedes entenderlo bien? Mar nebuloso, no te pierdas en divagaciones, parece una tormenta, pero solo es una idea. Manténla clara. ¿No entiendes lo que siento? - pensaba. ¿Puedes volar, correr y saltar sin que te sujete la correa? No entiendes como pasa, ni qué pasa, ni cuándo pasa... solo te mueves con mis sentimientos a cuestas... sólo me dejas el sabor de la hiel, pero de la hiel que sabe a miel y que es fiel a la derrota.
Tira la toalla - pensaba, y lo hice. Y por eso ahora me lamento.
1 comentario:
muchas preguntas amigo. no tengo la respuesta para ninguna
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