viernes, 20 de febrero de 2009

Cáustica presencia


Cierto día Led se levantó mirando al techo... carraspeó un poco y sosegó su alma... seguramente escupió sus remordimientos satinados de aquel dolor insoportable... miró en su mente, en sus pesados recuerdos de antaño como quien mira una palangana hartada de agua. Pienso-miro-veo-lloro... recuerdas cuando sonreías estupidizado ante el espectáculo de su cabello rizado? que se acabó no lo crees... pero hasta un helado se acaba luego de comerlo con ansia y placer. Su piel quemaba, y atizaba la carne como una fragua moldea el hierro caliente.


... que fue eso... su presencia era brillante... incandescente... cáustica - sip... que momentos!!- riete... riete en mi cara, y baila con este traje rojo que te gustaba... mirame con esa cara de santa que irradiaba admiracion... y pavor... y miedo.


Y Led se levanró de la cama... caminó hacia el patio y siguió tosiendo... en su saliva iban los recuerdos purgados de su impuro cuerpo. Iban las tristezas que lo hacían sentirse culpable y miserable. Y también iba parte de su amor propio. Podía sentirse mirado por todos los de aquella calle concurrida que daba a la plaza, y apuntado por dedos invisibles que señalaban su desnudez... su insoportable miseria, su tóxica presencia y no cáustica como la de ella... ese ser tan orgulloso que se atrevio a rechazar a Led, porque era un muerto en vida.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Un día me comí una galleta, era de avena, jamás había comido una galleta de avena, pero la comí porque me dijeron que era rica, disfrute cada mordisco... pero... todo termino cuando di el ultimo mordisco, así que decidí tomar una nueva del paquete y así comí y comí galletas de avena hasta que el sabor ya no era el mismo, sería mi paladar? o tal vez fue una galleta vieja?
Jamás lo sabré porque a pesar de tener muchos paquetes para comer, el sabor amargo quedo en mi boca y solo el tiempo podrá quitarlo...