
Quiero renegar de mi nombre.
Maldito por tantos años de vida minimalista y monótona
Llena en exceso de hiel que huele a pena, que huele a sombras
Una podredumbre que se esparce por los campos de Satán y que
Convierte al buen pastor en el maldito soldado que, por la espada o la hoz sesga un buen cuello en medio de un manto rojo
Quiero renegar de mi nombre para no tener que vivir a diario
Quisiera que la melodía estreñida; el canto cansino de los niños correteando
Fuese a dar a los pantanos de basura y estiércol
Quisiera que sus susurros y orgasmos de vitalidad y alegría
Fuesen teñidos por el manto carmín de su sangre en el estío
De aquella época serpenteante y borrascosa
Que los muros de aquel pantano sobresalgan por su espectral quebranto
Más que por su parsimoniosa pesadumbre;
Que tu nombre y el mío se entremezclen
En medio de la nada y del nada habrá
Que en medio de la lluvia o el sofocante calor infernal recuerdes la canción
Bajo la cual mi propia lepra, mi propio karma construyen el camino
Hacia el cual Astaroth me espera con los brazos abiertos
Quiero renegar de mi nombre
Y también de todo por lo que creí y luché
Quisiera vomitar en sus rostros, y mencionar cantos herejes que ensucien palabras,
Palabras como amor, jovialidad y armonía no son solo estados; son estacas sosteniendo cual titanes sobre el agónico vaivén de la vida
Quiero renegar de lo que sentí y siento, porque no es más que la misma mierda adhiriéndose a mis talones
Quiero renegar del pasado y el futuro, porque ni siquiera los pintan tan claros
Los artistas decadentes…
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