viernes, 4 de mayo de 2012

La luz de mis ojos

La luz de mis ojos se ha ido. No supe cómo ni cuándo, repartí demasiado peso en ella. Supe que la quería, que era el universo, y sin embargo comencé a notarla imprescindible, demasiado importante. Dejé que mi luz recibiera el agobio de mis preocupaciones, me viera vulnerable, me viera exasperante. Comencé a necesitarla tanto que en vez de ser un sostén, necesité que me sostuvieran. Dejé que mis miedos, mis dudas mi inacción la abofeteara y le mostrara mi faceta más patética.

La luz de mis ojos me ha abandonado. Ahora puede ser la luz de alguien más. Mi luz buscaba independencia y no estar atada a un problema. Las dichas que prometí en un futuro no hicieron más que colapsarse en torno a mí. Perdí el interés en mí, en mi entorno y sólo mi luz era el fondo y la figura. Y jamás comprendí que la luz llegó a mi camino por el cómo era, y no en lo que me convertí.

Tanta complacencia, tanto obsolecer, tantos miedos e inquietudes, que se vieron colapsados en quien no debía colapsarse. La luz de mis ojos aguantó estoicamente el sufrimiento de ver morir al humano quien escogió, y tuvo la valentía de salir adelante cuando ya no le quedaba nada.

La luz de mis ojos se ha ido, y no volverá. Habrá otro hombre que será feliz con su brillo, y que se vanagloriará de su éxito. Ciertamente merece hacerlo. Es el fiel reflejo de la parte más oscura de mí, la que en su momento necesitó el brillo y lo encontró. Es alguien que acredita poder darle a la luz el cuidado de la flama frente al viento, bloquear las balas y darle autonomía y bienestar.

Ahora que la luz de mis ojos se ha ido, vivo en sombras. Pero se que me quedan días por recorrer. Soy un hombre nuevo. Después del ocaso, veremos las estrellas y la luna resplandecer en medio de la penumbra, pero mañana será un día mejor, un día con sol o si hay buena ventura, hermosas nubes dejando caer la llovizna del bautismo.

La vida sigue adelante, he encontrado motivaciones que me llevan a un futuro incierto, pero auspicioso. He encontrado en qué enfocarme, en qué ser útil, en qué recobrar mi confianza. He estado en el piso y me he levantado, y pese a que ahora otra persona tiene en su camino la luz de mis ojos, puedo decir que siento dicha por él. Porque aunque para él sea indigno y un perdedor, puedo decir que esas cosas se irán difuminando. La luz lo hará crecer y germinar como un árbol de los frutos más preciados. Porque aunque sea odioso para los ojos de aquel que ahora posee la luz, y para la luz misma, con el tiempo iré entrando en la nueva era, que yo mismo he preparado. Porque no hay mejor festín que el que uno mismo cocina.

Aquel que ahora porta la luz de mis ojos es una persona afortunada. Ciertamente es un ganador y merece lo que tiene. Si bien recuerdo cuando la luz vino a mí, yo también lo era y simplemente caí en la rutina de sentirme acompañado. Un hombre pesa más por sus actos que por su inacción. Él es ciertamente alguien que no se preocupará en un futuro por cómo fueron las cosas, sino por lo que consiguió. Y ciertamente tiene razón, el proceso ya no importa, sólo el producto.

Yo por mi parte he conseguido ver un camino en medio de la oscuridad. Si te sientes sólo y en desdicha, no tienes más que seguir tu instinto. Si te has perdido, encuéntrate. Si necesitas compañía, búscala. Si deseas salir adelante, da el paso. Si estás abajo, sólo necesitas subir.

Ahora que la luz no está, estoy recobrando mi propia vista. Lazos totalmente cortados están volviendo a ser anudados. No es una tarea fácil, pero ahora estaré para eso. Mis fuerzas han encontrado algo en qué ser utilizadas y mis propios ojos se ven movidos por la fortuna que me espera. He encontrado la paz en la tormenta, precisamente porque sin mi luz era ciego, y sólo quedaba el suave susurro de la borrasca.

Me permití ser mecido por la desdicha y la autocompasión sólo hasta poder acabar mi propio legado. Soy un hombre nuevo. Incluso la oruga necesita envolverse en un lecho pegajoso antes de salir volando. Y pese a que no soy mariposa, ahora que la luz no está, mis oídos, mi olfato, mi cuerpo camina sólo en su propio sendero. Pese a que la luz y su nuevo portador no recuerden mi presencia, mis propios actos se encadenarán al éxito. Porque pese a no tener la luz, no estoy ciego y me acepto a mi mismo. Soy el mejor yo que existe. Puedo caminar por las sombras sin tener mi luz.

No han pasado muchos días y la luz lleva una eternidad alejada de mí. Pero mi camino se ha enderezado. Nuevas opciones, nuevas premisas, nuevas consignas. Y lo que es más importante, he recobrado mi seguridad. Hace tanto no sentía ser útil, la pasión por descubrir, la pasión por hacer. Y sinceramente jamás sabes cuando una mano en el camino se tornará hacia tí. Porque el cambio principal es de dentro y no de fuera. Porque cualquier sufrimiento se transforma en recuerdo con mirarlo al pasado. Porque me vuelvo en alguien independiente y verdaderamente puedo caminar sólo.

He visto muchas estelas titilar. Todas resplandecen como las estrellas a lo lejos, bailando en derredor, creciendo en el crepúsculo. Estrellas brillantes que refulgen y recuerdan tu brillo. Tu brillo es único, no lo dudes, pero yo podré caminar a partir de ahora. Crecen las flores, crecen los campos en medio de la oscuridad. Crecen porque mis ojos han recuperado su luz propia, y no es transitoria, no es una luz errante. Porque en el camino de las sombras, siempre abrirá la brecha un nuevo resplandor que no es más que el fulgor periódico de tu propio brillo.

Quien más que yo podría resplandecer en medio de la oscuridad. Quien más que yo podría gatear del abismo y abrirse paso por los bosques, las montañas y los ríos hacia adelante, siempre hacia adelante. He adquirido brillo y cosas fabulosas me suceden en mi camino. Me vuelvo resplandeciente, soy inmortal. Brillo sólo y sin luz, brillo en la oscuridad y alumbro otras personas.

Pero yo se lo que es perder la luz de tus ojos y por lo mismo alumbraré nuevas vidas con mi propio fulgor. Soy el fuego que enciende a otros en medio del vacío. Lo que hago es valioso, mi vida es valiosa. Si mirase en derredor sabría que solo una chispa radiante puede existir en juego con otras. Se que la luz de mis ojos se alejará y no volverá. Pero mi propio brillo me permite ver cómo de aquí en adelante todo será éxito. Mis propios asuntos son la prioridad, me he vuelto el sol de mi universo. Y cuando miro en derredor, veo mi camino recorrido, los fracasos, los aciertos, el ocaso y el amanecer. Puedo sentir cómo aquel brillo perdido no fue más que la chispa de la explosión que finalmente derrumbó los muros de mi propia ceguera.

Hoy miro en la lejanía el reflejo de tu luz, y recuerdo lo que fue quedarse en el presente. Hoy me he convertido yo mismo en una luz para otros, y brillaré por la eternidad. Hoy abandono la tristeza, por voluntad, por decisión, por compromiso. Las cosas malas pasan por algo. Las buenas cuando son necesarias. He necesitado mi oportunidad y la he conseguido. Es momento de sonreír y tomar el sendero que se abre. La luz de mis ojos se ha ido, pero su recuerdo aún ilumina mi mente. Mientras exista una luz en el mundo, siempre saldrán más luces en la oscuridad.

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