sábado, 20 de julio de 2013

Prisma

He pensado mucho las cosas. Esta vida de músico es austera, mas no cansina, y eso facilita las cosas. A veces tener tiempo para dormir es tan agradable que puedo hacerlo sin necesidad. Porque ya no me gusta dormir, ni soñar. Soñar es como ver un montón de películas y mundos posibles, o imposibles, de los que actualmente estoy cansado. Prefiero antes de dormir, abrir las cortinas y mirar la luna y adormecerme en ello, y que al día siguiente el sol me abofetee invitándome tentadoramente a hacer algo más que leer una revista o coger el bajo.

Jamás pensé que una vida de dilettante fuese posible y, sin embargo, me encuentro haciendo un montón de cosas para las que jamás me preparé, jamás desee, pero por suerte no me estorban. Parece que a cada momento surge una razón de estar, de hacer, de sentir nuevas experiencias que saben a viejas. Es extraño y enigmático. Jamás en mi vida busqué nada más que estar bien conmigo mismo y hoy en día es como si el mundo me reclamase como suyo, buscándome, pidiéndome mi presencia.

Por eso es que no he sido ingrato y ha sido una tremenda ventaja el poder moverme sobre las olas como si una corriente invisible me meciese y me diese unas alas que aparentaron estar invisibles. Miro hacia adelante, porque mi cola arde en llamas desde que mi cuerpo se convirtió en una estrella fugaz. Esos espacios vacíos que veo en mi entorno, son solo ubicaciones que por alguna razón no he sabido explicar, ni quiero, puesto que cada engranaje del sistema articula mi propio entendimiento de la situación; mañana lo sabre, es seguro.

A veces pienso que fue justo salir de un lodazal. No se puede culpar la envidia, ni a lamentos ajenos, pero hoy poseo la gracia de recibir todo en bandeja de plata, como si la fortuna no parase de girar dándome cosas que jamás poseí... y siempre estuvieron allí. Vivo bien, como bien, no me esfuerzo y aún así siento que hay un desgaste que me deja con buen sabor de boca. Soy necesario, soy importante, y lo que es más, he sido capaz de desprenderme de los lastres que me impedían el vuelo.

Pero siempre habrá algo allí... ¿Será la duda? ¿Será una ilusión? No se cómo el despertar puede ser tan brusco, si aún no me mantengo en un tremendo sueño. Si vivo en sueño, o sueño en vida es algo complejo... jamás esperé que lo onírico tuviese mayor participación, y hoy en día me hago el tonto, para que todo caiga sobre su peso. No me motiva dejar mi marca, ni tomar el timón; sólo vengo a jugar y a cantar.

Entonces ...

Cuándo...

Los finales...

Se abren...

Y veo pasar las locomotoras escupiendo su humo en mi cara, y me despierto. No me conozco hoy en día, pero no siento esa angustia ni la ansiedad. ¿He despertado, o finalmente he muerto? ¡¡A quién le importa!!
Sinceramente me alegro que sea irrelevante, quizás en alguna parte del camino perdí todo aquello que me llamaba a pensar, pero hoy en día tengo un espejo que me muestra el futuro. Puede ser una posesión menos bonita, pero la amo. Se llama libertad.

Cuando sea un viejo de mierda, mi mecedora no se moverá. No necesito sentir el vaivén de las cosas para adormecerme. Dormiré y soñaré despierto, y viviré varias veces. Al final todo es como un gran prisma. La luz la pongo yo, déjame darte los colores. No necesito la doctrina del conquistador ni demostrarme a mi mismo con la derrota de nadie lo que puedo hacer, ni gemir mi decepción, ni tomar la hoja para matar mi aval. Soy agradecido, mañana tocaré una canción y sonará para siempre, porque lo haré bien.

Siempre...

 Los bosques...

El mar...

Y la melodía que no para...

El viento...

Una necesidad...

Open your eyes :)

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