lunes, 18 de agosto de 2008

Fotografía...

Tel estaba mirando unas viejas fotos cuando tres lágrimas cayeron consecutivamente desde sus ojos, impregnando de recuerdo sus mejillas. Mojándolas de recuerdos que se fueron y no volverán más que en fotografías para atormentar su nostalgia y añorar lo divertido que fue el ayer.

Tel comenzó a pensar en como suavizar su añoranza... la alegría de antaño parecía ser una cosa que no la apreció hasta que vio esas fotografías. Que pasó entonces? asumo que se deprimió de forma brusca pero solo por un momento antes de volver a sus labores, sólo un segundo donde caían esas tres lágrimas impregnadas del recuerdo irresoluto de la alegría juvenil que ya no vuelve.

Tel llora y llora y el momento de recordar no termina, más bien se prolonga indefinidamente al igual que su pena, qué te pasa Tel? no te divertiste lo suficiente cuando se sacaron esas fotografías? todo se acaba... se acaba el agua... se acaba la felicidad, pero también la pena... y las lágrimas que caen por tu mejilla.

Será pena o será alegría? será carencia o abundancia? de qué? ya no lo recuerdas y solo piensas, querido Tel en los añejos recuerdos de las fotografías del ayer...

jueves, 14 de agosto de 2008

Capricho // voluta


Dónde van las promesas rotas y las esperanzas perdidas, me preguntaba mientras tocaba el hueco caliente que dejaste en la cama. No sabías como reaccionar, pues eras como un animal salvaje que se encabritaba en busca de una libertad que no tenía. No sabías como actuar, porque siempre fuiste pura y verdadera... pura para mostrarme tu falsedad y verdadera para herir sin desprecio, solo por ser una potra salvaje que se encapricha y encabrita mostrando quien manda.

Para cuando llegará la promesa de la otra vez? se perdió en el camino de veinte mil millas? o en la suela de tu zapato de mimbre? es difícil, no te comprometiste ni lo esperaste, simplemente fue un capricho más; uno de los tantos caprichos que se te ocurren, niña mimada e irresoluta que quisiera despedazar con una daga punzante y hacerla sangrar miel.

No te esperes que la paciencia dure siempre, lo de ahora fue el principio del final, y mientras toco el hueco caliente que dejaste en la cama, medito sobre seguir siendo el títere que me encanta ser de tu profundo capricho.

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Mira mira mira - le dijo a su amigo, saltando de lado a lado. Ya estamos llegando - respondió él - estaba muy lejos, pero lo logramos. Mira mira mira - dijo de nuevo - parece de mentira, puede ser esa cosa fría y caliente a la vez? Su amigo lo miró casi indiferentemente, pero respondió con sorna - lo que no creo es que haya alguien tan estúpido como tú, pero sí. Hay cosas que son frías y cálidas, simplemente porque nuestra mente las etiqueta de forma ambivalente... son las cosas de la mente de estos humanos. Mira mira mira - dijo corriendo en círculos alrededor de su amigo - me acabas de decir que parezco un humano, verdad? que malo eres, no me insultes tanto, soy sensible.

Eso es mentira... nacimos para jugar con los demás, no somos sensibles, porque herimos sin sentir y sentimos sin herir... no somos humanos ni hombres ni mujeres, somos unos alien (ados) que viven pero no dejan vivir, porque solo nuestro mundo vale y no el externo.

Ambos colocaron la mano sobre la cosa, pero el primero dio un grito de dolor. - Me quemoooo y me congelooooo, ayudaaaaaaa. Es tu imaginación - le respondió su amigo - no puedes quemarte y congelarte a la vez, te dije que no fueras tan humano. Mira mira mira, ayúdame, es insoportable sentir esto. Ya no te soporto, estás loco. Y quién no lo está? sólo te pido que me ayudes, esto quema y enfría, y no sabes qué es esta cosa? En fin, mejor te dejo solo. No te vayas, por favor. Pero como me quedaré contigo?... a cada momento te haces más humano y le sientes el sabor a las cosas de dos formas... esto no es un juego, no veas lo salado y lo dulce en todo... nosotros somos especiales, por no sentir. Pero qué si siento? Esto no es ni frío ni caliente, ni siquiera se que existe. Mira mira mira - dijo, antes de morir quemado y congelado (por su imaginación?).

domingo, 3 de agosto de 2008

Pensaba



Mira como el quebranto de ayer te vuelve a quebrar - pensaba. Sube y baja como un ascensorista aburrido que mira los cables perderse en su horizonte de papel. Corre, vuela, no te pierdas por mí - pensaba- y ahora tengo los ojos limpiándose de adentro hacia afuera. Sueña, ríe, no te mueras en una vida conmigo - y sin embargo me dormía buscando el suave olor de tu cabello, el olor a felicidad, el sabor a vida, pero a esas vidas buenas que nunca existen para los hombres buenos, porque Dios es egoista con quien lo sigue y Mefistófeles se encarga de recoger día a día más personas en su senda.


Mira, recorre - pensaba - es la flor de la vida. Una vez marchita, no esperes que renazca, así que vive, no te canses, se feliz. El cinismo en las palabras, cuando dices blanco y no es blanco, sino del color del pús escurriendo de forma sanguinolenta por un mamotreto jamás leido, por ese espejo que está empañado de recuerdos mustíos y que tú te encargas de empañar aún más con el asqueroso sabor de la hiel de la nostalgia.


Quien será - pensaba. Dónde estará - soñaba. Que decir - fingía. Cuándo será - dormía. No te fijes en nimiedades, hermano . No te fijes en nimiedades colibrí. No te fijes en baladíes, mariposa. Son sonetos en lontananza los que te recuerdan de forma opalina y sepia. Son tristes canciones invertidas que suenan como marcha fúnebre y canción de cumpleaños, todo junto, revuelto, nebuloso, doncellezco, perdido en la modorra de existir.


Recuerdo cuando bailabas como bailarina. Y también recuerdo cuando amabas como amante y soñabas como soñadora. Cuando perseguías como represora y cuando pululabas de boca en boca como una golfa. Y pensar que estas pamplinas solo son de aquel que cela y se la guarda. De ese que ama y odia, y ama de nuevo. ¿Acaso te ríes, princesa azul? Mirate bien de que no se te escape la vida en un suspiro.


¿Qué pasa? ¿Transformaste lágrimas en vino? Odio decirlo, pero el vino no sabe a salado, no sabe a beso ni a abrazo, ni sabe a los recuerdos opalinos y sepia. No sabe a sueño, ni a nimiedad. El vino no vino, sino que se fue. ¿Puedes entenderlo bien? Mar nebuloso, no te pierdas en divagaciones, parece una tormenta, pero solo es una idea. Manténla clara. ¿No entiendes lo que siento? - pensaba. ¿Puedes volar, correr y saltar sin que te sujete la correa? No entiendes como pasa, ni qué pasa, ni cuándo pasa... solo te mueves con mis sentimientos a cuestas... sólo me dejas el sabor de la hiel, pero de la hiel que sabe a miel y que es fiel a la derrota.


Tira la toalla - pensaba, y lo hice. Y por eso ahora me lamento.

lunes, 28 de julio de 2008

Reflexión a contrarreloj


Queda aproximadamente una hora para que esté dando un examen... no tengo idea de sus contenidos, sólo se que no estoy lo suficientemente preparado. Tipeo frenéticamente el computador frente mí, sobre la mesa de un color café claro, gastado, como de un barniz muy viejo, con rayones que se impregnan hasta la misma mesa, cortando la madera. Mucho más adelante, un trío de carteras yace... no tengo idea que tendrán adentro.


La música del entorno es suave, melodiosa, impregna el lugar de una falsa calma; aquella calma que no tengo y que no tendré. Aproximadamente 7 personas giran entorno a mí, o eso parece... son solo motas difusas que caminan y hacen sus vidas, tan aisladas de la mía, tan lejanas que no alcanzan a topar con mi vida cansada y alborotada.


Todo parece tan quieto que da miedo, y sin embargo continúa en movimiento, porque todo se mueve. El tipo que tiene el computador con la música tranquila, parece disfrutar de algo que lee en el monitor de su PC... el aire... el clima... la sensación de mi alma... todo parece señalar un ocaso evidente que no escatima en gastos para demostrar su predominio.


El techo... estuvo siempre ahi? Estará cuándo no esté? Todo carece de trascendencia... esta ha sido una reflexión más a contrarreloj...

martes, 15 de julio de 2008

Historia de una hormiga aplastada por una roca




Este es un cuento que fue hecho y publicado por y para la clase de teatro contemporáneo. Mis compañeros no fueron capaces de entenderlo y pusieron caras extrañas luego de escucharlo... al parecer mi mente está fuera de la gran olla de coordinación mundial.

Cuatro perros le ladraban cuando pasó. Sin embargo no tenía idea de que horas antes habría pasado por ese lugar - dijo Dorotea a sus compañeras, parada frente a todas. Su cara se ruborizaba con las miradas de la multitud. Allí, frente a ella no solo estaban sus compañeras de clase, sino también su profesora y su familia.

Muy bien, pase a sentarse - exclamó algo exasperada la maestra, marcando con su bolígrafo azul sobre el cuaderno de notas. Dorotea caminó lentamente y la mirada fría de sus padres parecía incomodarle. Suspiró y se sentó. El resto de las exposiciones transcurrió en calma, mientras la muchacha divagaba entre arcoiris negros y astronautas rosas.

Las clases terminaron con su habitual sopor, aunque en el momento de salir del aula, el laxo ambiente de la clase se quebró. Dorotea, furibunda, salió corriendo por la puerta principal, mientras sus compañeros no parecían comprender y su madre sollozaba sobre la cabeza de su esposo.

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Horas después, el gris cielo comenzaba a emborrascarse, las pesadas gotas de lluvia caían cada una como un verdadero diluvio. Una cascada descendiente, o un simple capricho de Dios. A cada momento el terreno se volvía inestable. Los recuerdos de la clase ya no eran nada más que una mota difusa, suavizada con el tañir mustío de su inmensa infelicidad.

La grava se suavizaba y Dorotea se veía a sí misma en un charco de agua inmenso como un océano y tan minúsculo como un suspiro.

Una carne negra, tostada, felpuda, sobrecargada de fantasmas de antaño, la resignación y satisfacción del eterno resquemor. Una pata y otra más... 6 parecían reflejarse cual caleidoscopio en las manos de un infante y la lágrima que solo mojaba esa agua, llenándola de un salado sabor a pena.

El viento seguía soplando, más un prístino recuerdo presentaba resistencia. Allí, rodando, con la tosquedad de una esquirla enlodada, de un témpano de plasticina que se cuaja ante los golpetazos inciertos de las manos de Hefestos, allí, frente a frente se encontraba Dorotea y su antítesis. Sus padres, profesores y amigos tarareaban un réquiem para ambos y sin embargo, solo la lluvia atestiguaba el encuentro de Dorotea y su tosco señor.

jueves, 10 de julio de 2008

Reflexión tras comer


Agradezco, primeramente, a los señores (y para que no me digan machista) y señoras (y sus subderivados solteros, divorciados, enviudados o encaramados que existan) que se han manifestado por medio de las respuestas. También al señor Salo Luna, por recordarme que una caca en un bonito envase sigue siendo caca y a los tantos otros que se han dado la molestia de leer (pienso ingenuamente) o comentar a secas.

Ahora bien, la reflexión post comer no va de un agradecimiento masivo a la gente que lee, ni tampoco las marcas que me ha dejado el trauma de los blogs que dije en algún momento "de esta agua no beberé", y sin embargo terminé tomando, retomando y contomando. Tampoco va a decir que ni me fije cuando ya llegaba a la entrada número chorrocientos (me dio flojera contar cuantas iban) o que nunca he develado que carajos es la galleta de avena, el secreto mejor guardado (y menos interesante) de como yo le llamo, este humilde pasquín de cuarta.

Tanto circunloquio apunta a una experiencia de esas de juventud, aquellas que te embeben con su recuerdo y que te remecen el alma, de acuerdo con los intereses de todos vosotros, o del yo mismo que se consume en una espiral de silencio (como dijera Noelle Neuman) o en un gran curanto de ideas que se entremezclan como líquido percolado de camión de basura, con la diferencia de que sabe rico.

En vez de divagar entre tanta palabra extraña, iré a la experiencia de lleno. Un día me encontré una moneda en la calle. Pero cuando me agaché a recogerla, estaba pegada al asfalto... al medio de la calle... y ya estaba abajo... hay que disimular en esos casos. Regresando un poco, llegué al " que bueno, dinero gratis!!" (imagínenme jubiloso... la vida no es muy generosa conmigo y si me da dinero, lo consideraría justo) y que la pinche moneda no se quiera salir de la calle...

Por las rechupallas, como es tan cruel la vida... es como esas monedas que están trabadas en el teléfono y que tú las ves, sabes que están ahi, así como su mera existencia revela que ya se rindió a sacarla alguien antes que tú y que sencillamente, si quieres sacarla debes superar a otro ser humano, en esfuerzos, perseverancia e inteligencia... como si esa cosa la dieran en la esquina... un amigo se quejaba por ser limitado visual, y cuantos limitados mentales andarán pululando?

Por lo menos uno se sabe como tal, y aunque no pueda hacer nada por evitarlo, escribe 5 párrafos de solo caca, y aquel que llega a esta línea, se da cuenta que es tanto o más que el que la escribió... sin resentimientos, eh...

jueves, 3 de julio de 2008

Historia de un Billete


Caminando bajo la lluvia, Dolores llegaba a la bencinera. La palidez de su cara demostraba el frío del ambiente y sus manos, cubiertas por guantes despedazados, sujetaban un bidón.

- Mil pesos de parafina, por favor

Dijo al taciturno tipo que leía el diario en la bencinera, y aparentemente era el dueño y empleado de ese lugar. El tipo se acercó a la fortuita clienta, mientras las gotas caían sobre su calva; el viento soplaba frío, entumeciendo los huesos. Dolores extendió el billete de mil pesos y se retiró tranquilamente a su casa. Esa noche, la estufa funcionaría.

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- Corre weon, corre - decía Marcos a su compañero, mientras rápidamente salían de la botillería.
- ¿Y cómo iba a saber que ese maricón iba a tener una alarma?
- Puta, weon, ¿y si tenía cámara?
- Ese no era mi asunto, po weon

Ambos doblaban por la calle Lebod, tratando de escapar del creciente sonido de las sirenas. Las manos de Marcos temblaban, mientras sujetaban el revólver, mientras Carlos sujetaba firmemente entre sus brazos una bolsa de papel.

- Estos pacos culiaos no nos van a pillar, weon, metámonos a tu casa que queda cerca

Carlos y Marcos apresuraron el paso, mientras un billete de mil pesos caía de la bolsa de papel que sostenía Carlos. El billete se movió desde la vereda hasta la calle, a causa del viento que soplaba. El cielo comenzaba a nublarse, disponiéndose para lo que podría ser una lluvia invernal.

Dolores que por ahi pasaba, vio el billete en la calle, se agachó y lo recogió.

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Las chicas iban entrando y el aire frío les hacía apurarse aún más. Adentro, la música suave les recordaba que no era necesario la estridencia para disfrutar de una buena fiesta. Hermógenes servía en su vaso, lo último que quedaba de la botella de cerveza.

- Se acabó la chela, cabros - dijo con algo de exasperación, mientras Leonidas se paraba y le daba un golpecito en la espalda.

- Si te la tomaste toda, es lógico que se acabara

- Ya po, vayan a comprar más - decía con cierta angustia etilica

- Anda a comprar tú

- Pásenme plata, entonces - dijo aparentemente más suavizado.

- Yo me pongo - dijo desde más atrás Pancráfilo quien sacó un billete muy arrugado y se lo pasó a Hermógenes. - Y apúrate, que tenemos sed.

Hermógenes salió de la casa, rumbo a la botillería. Sabía que a la vuelta atendía un viejo pelado y que aún mantenía abierto hasta esa hora. Caminó unas tres cuadras, hasta llegar al local; era grande y aparte de botillería, hacía las funciones de minimarket.

- ¿Qué busca, señor?

- Quiero una botella de cerveza, heladita porfa

- Setescientos pesos - dijo, extendiéndole la botella.

Hermógenes pagó con el arrugado billete y se fue rápido; se le hacía agua a la boca. El viejo pelado guardó el billete en la caja. Al día siguiente dos tipos entraban en su botillería.

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- Oye compadre, ¿préstame plata?

- ¿Cuánto quieres?

- Con luca me basta - dijo, mientras Jerónimo le extendía un billete, el cual Leonidas guardó.

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- Oye Jero... traeme una cajetilla de cigarros? - dijo el padre, extendiéndole un billete

- ¿De cuál?

- Smokeman extrasuave

- Oka - dijo Jerónimo, mientras su padre lo miraba alejarse y seguía leyendo el diario en su bencinera...

martes, 1 de julio de 2008

Clepsidra


Cuando se siente esa desagradable cosa en la garganta, tu sabes que estás jodido por algún problema. Miras al horizonte y piensas que encontrarás la respuesta, sientes el amargo sabor de la hiel en tu salibar y tus ojos se dilatan y contraen como si fuesen las alas intermitentes de un colibrí. El zumbido insistente que recorre tu mente te taladra a cada momento los pensamientos y cuando piensas que te ha llegado la calma al acostarte, te quedas mirando atentamente el techo, buscando explicaciones, pensando cómo fue que pasó y cuando vendrá.


Al despertar, la sangre contra tu cuello, bombeando por salir, la furia de tus ojos los cuales se enrojecen en un colérico llanto furioso y la sutil esencia del recuerdo. Te hace llorar, pero te hace querer golpearla como si fuera un simple muñeco, que para ser muñeco si que hizo mal. No te parece que es solo una jugada sucia, una patada en la parte baja de tu mente, que se despedaza con un recuerdo quejumbroso?.


Cuando se siente esa desagradable cosa en la garganta, tú sabes que la respuesta no esta en masticar la idea una y otra vez... dónde está? no se sabe, si alguien supiera, no tendría esa desagradable sensación en su garganta, ni aquellos ojos rojos como la sangre, mirando el vacío en busca de lo que fue mejor...

lunes, 30 de junio de 2008

Premonición



Cuando tres gatos negros se cruzan en tu camino, sin duda será un mal día. Fuera de cualquier tipo de superstición absurda, el hecho de que fueran tres ya dejaba de ser coincidencia y pasaba a ser algo preocupante. Eso pensaba Giz, cuando pretendía cruzar la calle de Xinex por la tarde y el sol parecía ocultarse tímidamente con mucha más premura que otros días. Ya eran las 5 de la tarde y prácticamente estaba todo oscuro como boca de lobo; Giz tarareaba una canción de cuna, mientras meditaba cautelosamente si cruzar o no la calle.

Los gatos desaparecieron tan rápido como aparecieron, sin embargo la calle que cruzaba el joven Giz estaba vacía, no sugería un peligro inminente, por lo que éste cruzó a pesar de sus temores infundados. Una gota, cayendo sobre la nariz del moreno muchacho, anunciaba la lluvia; una lluvia que no había sido pronosticada y que Giz consideraba como otra señal de su incierto destino...

- Carajo, todo mal hoy; primero tres gatos negros y ahora lluvia... ¿que vendrá después?

Al llegar al otro lado, la lluvia aumentaba en peso, cayendo de forma cruda y constante... era una lluvia pesada y dura, que parecía abofetear. Repentinamente, la cabeza de Giz comenzó a sangrar. No eran cientos de gotas de agua, sino miles de agujas cayendo verticalmente sobre la cabeza de Giz. El muchacho corrió con todas sus fuerzas, protegiéndose de la lluvia de agujas que caía en esa tarde oscura y destinada a ser trágica. El sol desapareció totalmente, y en este mundo no había luna, así que nada de luz, solo penumbra para sombra y sombra para oscuridad.

El techo que cobijaba a Giz no era techo.

viernes, 27 de junio de 2008

El título original abajo, porque no alcanza en el espacio del blog.

Historia corta: papeles sobre la mesa por rayar con un crayón negro o algo que tenga una función similar y pueda reemplazar al crayón negro en sentido práctico; las cosas no son como queremos, y lo que queremos a veces no es lo que necesitamos y lo que necesitamos a veces no existe; el cocodrilo bailarín.


Eran trescientos soldados, vestidos todos con el mismo uniforme. El trescientos uno vestía ornamentas estrafalarias, por lo tanto no era de ellos y solo era el trescientos uno. Al llegar a la orilla del mundo, los trescientos cayeron por un inmenso precipicio y el trescientos uno se mantuvo mirando la abrupta muerte de todos sus compañeros. A pesar de todo, no estaba triste; tomó un pedazo de corteza de un árbol cercano y empezó a masticarla mientras emprendía el camino de regreso. La lluvia caía.

Tiempo después había un muchacho en un resbalín. Al lanzarse de cabeza, al llegar al piso, su cabeza hizo “bum” y en vez de sangre salieron dulces de todos los sabores. Alguien se acercó y tomó algunos, y luego se marchó tan silente como habia llegado. La lluvia llegó y borró todo con agua, así como el agua del mar se lleva los garabatos escritos en la arena.

Cuando el mundo estaba viejo, y el mar se había secado, alguien escribía sobre la arena con un pedazo de corteza, mientras comía dulces. Escribía cosas ininteligibles... cosas de las que pocos o nadie podrían dar cuenta, porque la arena es frágil. Cosas divertidas, tristes, interesantes y absurdas. Cosas de las cuales los trescientos uno no habrían podido dar cuenta y cosas que el muchacho del resbalín hubiera querido conocer... pero cosas que ya no se borrarían. Los caramelos parecían acabarse, pero por lo menos ahora el mar no borraría aquellos garabatos, y este muchacho solo tendría que cuidarse de la lluvia...

martes, 24 de junio de 2008

Canción de Invierno; Tengo Frío

Pipo y Toronto son dos buenos amigos.

Pipo y Toronto juegan a diario.

Pipo y Toronto viajan en un extraño viaje donde todos viajan y viajan y viajan y viajan...

Pipo y Toronto llegan a un mundo, donde las fresas crecen en árboles cuadrados y todo huele a anís; un anís nauseabundo que enloquece con solo palparlo, mientras el sonido de los cornos tocando Horn Pipe de Haendel se escucha como melodía monótona del extraño viaje de Pipo y Toronto.

Una selva donde Pipo y Toronto ven los tigres negros con rayas rojas... ¿o serán unas garras de sangre que surcan la carne de estos pobre felinos? Flores de mazapán que se derriten con el intenso sol de jengibre... politonías que difusan el triste caminar de Pipo y Toronto... ya no tienen cara, son simples simios, simios perdidos en medio de la penumbra, la penumbra de un extraño mundo... perro... vaca y canarios... canarios rosa que trinan Yellow Submarine...

Pipo y Toronto se rascan el trasero, musitan cosas inentendibles para el resto de los monos... ellos no son de ahi... ellos no son monos... los monos no son monos, sino sólo Pipo y Toronto...

jueves, 22 de mayo de 2008

La intro


Y me negué durante no se cuántos años, hasta que me convencieron... yo no debería estar aquí, pensé esta mañana, cuando por diferentes circunstancias terminé haciendo un blog. La pregunta ahora es... cuál es la idea de esto? La respuesta: NINGUNA. Veremos si se arregla la carga sobre el camino; de todas formas se que soy lo suficientemente idiota para poder entretener mínimamente al que se acerque a este "humirde" pasquín de cuarta.

Por otra parte, como tema introductorio, hablaré de lo que me plazca (que más o menos será el patrón de conducta para este blog). Así que partiré con lo que primero me venga a la mente; las ideas reposadas son pésimas para la improvisación.

Alguna vez han comido ese queso que es como... no se... súper fuerte de sabor? Hay quesos que sencillamente no me gustan... yo creo que va por el olor, aunque debo reconocer que de esos con olor a pie sudado de deportista enérgico, algunos saben bien. Me quedo con el queso mantecoso... su textura lo hace ideal tanto derretido como no. Por otra parte, el queso cheddar (o si prefieren llamarlo queso inmortal, queso de vitrina, queso plástico, queso de mentiritas, etc.) se me pega al paladar cuando lo como pero no es tan malo.

El queso gauda es como el cheddar, pero de los pobres, o eso supongo si en el McRonald te cobran como 1000 pesos por torreja adicional. Hablando de quesos, recordé dos experiencias de pobreza tirando para inopia. La primera, cuando comí pan con queso rallado... si le echas harto, no se nota la diferencia... la segunda, cuando comí accidentalmente pan con cáscara de queso... no estaba tan malo, aunque el sabor del papel del envoltorio es altamente empalagoso (ah, si, como no).

Ahora, pasando a los más excecrables tipos de queso que he tenido el disgusto de conocer (entiéndase que es bajo mi criterio poco formado que formulo estas sentencias). El primero, el queso crema (en especial el Colún). La más deleznable emulación de aquel delicioso manjar de leche cuajada... el siguiente, el queso de esos redonditos que vendían en papel metalizado, del tamaño de un alfajor (nombre técnico en búsqueda). Se veía tan rico al comienzo, pero luego me hostigaba (no así el simplón chanco, que podría comerme medio kilo sin empacho). En último lugar, el queso blanco con hongos... para mi gusto una aberración culinaria (me mataran los gourmette), pero que otros de lengua más estilizada llaman el Roqueforte. Sinceramente, no comería nada con moho (en mis proletarios conocimientos culinarios, moho=descompuesto, cercano al límite de la putrefacción).

Como verán no hay ningún tema al limpio y los señores lectores se habrán dado cuenta que mi sentido gustativo podrá diferir o convenir con el suyo... de todas maneras, surge la siguiente pregunta incoherente e inconexa de todo esto... y porqué la galleta de avena?

La respuesta a esta interrogante, en la próxima entrada...